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Alberto Luna

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domingo, 6 de junio de 2010

De Añora a Santiago. Capitulo 3

Varias son los días, desde que Andrés Madrid Olmo “El bueno”, Juan Baldomero Madrid “Juanín” y Bartolomé Fernández “Chico”, decidieran traspasar los límites de la Comarca (“Valle de los Pedroches”) para realizar un viaje de peregrinaje hasta los confines de la península Ibérica. Al-andalus, Extremadura, Castilla y León y Galicia, son las tierras por donde irán pasando y dejando huella, hasta llegar al sepulcro del Apóstol Santiago, descubierto allá por el siglo IX por el Obispo de Iria, Teodomiro. Emularán la hazaña realizada por otro andaluz, Muhammad ben Abi Amir, más conocido como ALMANZOR, que en el año 997, atravesó la península para arrasar e incendiar Compostela, solo respetó el sepulcro del apóstol, llevándose consigo las campanas de la Catedral. (Esperamos que no os traigáis las campanas, con unas buenas botellas de un buen RIBEIRO, nos sobra).





Tras varios días sin tener noticias de nuestros peregrinos, volvemos a retomar su historia.


Tercer día: Martes 1 de junio de 2010 (San Justino Martil). MERIDA - ALJUCÉN– AlCUESCAR – ALDEA DEL CANO – CACERES - CASAR DE CACERES):



Hora de salida: 6:45


Kms jornada: 93


Tiempo total empleado: 7 horas 10 minutos


Velocidad media: 13 Km/hora


Velocidad máxima: 40.5 Km/hora


Kms totales realizados:281


Tiempo total empleado: 19 horas y 40 minutos.


A primera hora, de la mañana dejan “El Molino del Pan Caliente” de Mérida y se dirigen hasta el embalse romano de Proserpina, muy bien conservado y que nos aconsejan ver.


Pasado el embalse se dirigen hasta Aljucén, el camino es muy técnico, parecido al que tenemos por la zona del Guijo y cañada Real Soriana, donde abunda el granito. Aljucén es una pequeña localidad de origen romano, situada en los límites de Badajoz y que dispone de unas termas romanas, por si alguien se quiere sentir un auténtico romano.


En esta localidad, se paran en un bar situado junto a una iglesia, lo bautizan como “Ca Paquillo” (Andrés el bueno se emociona al nombrarlo). Es aquí donde conocen a un peregrino hispalense, aunque por los rasgos parece provenir del norte de Europa, que se une a ellos.


Junto con su nuevo compañero, llegan al límite de las dos provincias (Badajoz – Cáceres), hasta llegar al Monasterio de Alcuescar, lugar muy frecuentado por peregrinos para pasar la noche, donde son atendidos por voluntarios.


Desde Alcuescar el camino lo hacen a través de calzadas romanas, no muy aptas para ir en bicicleta, ya que, las posaderas, sufren lo indecible. En estas calzadas se encuentran con los primeros Miliarios (Miliarium), (columna cilíndrica, oval o paralelepípeda que se colocaba en el borde de las calzadas romanas para señalar las distancias cada mil passus (pasos dobles romanos) es decir, cada milla romana, lo que equivale a una distancia de aproximadamente 1.481 metros). Se dirigen hacia Cáceres para terminar en el Casar de Cáceres donde se alojan en un albergue propiedad del Ayuntamiento. Es aquí donde conocen a un nuevo compañero, Eduardo “tres ruedas”.


Eduardo es un peregrino sevillano que realiza el camino en bici-carro, de ahí el apodo, y que las inclemencias del camino han hecho mella en sus pies, teniéndolos cubiertos de vejigas del tamaño de dos euros. Se une a ellos.


Desde la cicapatrera le damos la bienvenida a estos nuevos aventureros que se han unido al grupo.







LA CICAPATRERA.

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